La Cruz Roja Argentina sigue pensando en cómo ayudar a los adultos mayores

cruz-roja-argentina- diego tipping

Como sociedad se debe valorar qué hacer a fin de que, tras salir de la urgencia pandémica, los próximos años sean plenos y ventajosos para ellos, nuestros adultos mayores.

Cuando ocurre un desastre humanitario, lo primero es atender la urgencia. En una inundación, por poner un ejemplo, la contestación requiere la articulación de diferentes actores: dependencias del Estado, organizaciones de la sociedad civil, el sistema de salud, etc.. Nuestro voluntariado trabaja en la evacuación y brinda primeros auxilios y apoyo psicosocial a las familias perjudicadas. Todos y cada uno de los sacrificios están puestos en disminuir al mínimo peligros y salvar la mayor cantidad de vidas.

Cuando las aguas bajan, no llegó aún la hora de retirarse. Ya antes bien, es el instante de valorar los daños, saber qué recursos imprescindibles se perdieron, conocer el modo perfecto en que se vio perjudicada la situación de las personas. Acompañamos a quienes padecieron el desastre en el proceso de regresar a sus casas, de recobrar sus vidas.

Al unísono, la comunidad científica y técnica corrió una carrera contrarreloj para crear y fabricar vacunas. Creemos ver el fin de la urgencia. Y aun así, nos toca quedarnos, mirar a nuestro alrededor y preguntarnos: ¿De qué forma impactó esta pandemia a nuestro entrecierro social? ¿Quiénes son los que vieron sus vidas más trastocadas? ¿De qué manera podemos asistir a estas personas a retornar a sus vidas y su cotidianidad?

Las personas adultas mayores fueron, sin dudas, uno de los campos más perjudicados. Primero, pues forman uno de los conjuntos de peligro en frente de la enfermedad. Mas asimismo por el hecho de que, para sostenerse a salvo, debieron aislarse. El informe efectuado por el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina es clarísimo al respecto: con la pandemia, 7 de cada diez personas adultas mayores vieron comprometido su bienestar y una de las primordiales causas fue la pérdida de instancias de recreación y de socialización.

No se trata de cualquier temporada vital: para una persona de ochenta años, pasar más de un año y medio apartado por miedo al contagio acrecienta la ansiedad y la sofocación que por sí cualquiera siente en estos casos. Vieron menos a sus familiares, compartieron menos con sus nietos o bien nietas, no pudieron acompañar o bien estar acompañadas. Asimismo perdieron la conversación con sus vecinos, esa charla de 2 minutos en el elevador o bien en el súper, los pequeños contactos que asimismo componen la vida rutinaria.

Cruz Roja y acuerdo con universidades

En los peores instantes de la crisis sanitaria, Cruz Roja Argentina estableció un servicio de Teleasistencia domiciliaria, que el día de hoy tiene la capacidad de acompañar a cien personas. Fueron llamadas precisas, conversaciones que habitualmente funcionaron como un bote en la mitad de la inundación.

El día de hoy comenzamos a atisbar una nueva realidad. Aprovechemos asimismo para interpelarnos a nosotros mismos, como individuos y como sociedad: qué hicimos y qué pensamos hacer con las personas adultas mayores que conocemos. De qué manera podemos asistirlas a recobrar esos vínculos. De qué forma podemos contribuir a fin de que, una vez pasada la crisis, los próximos años sean plenos y ventajosos, tal y como y merecen.

Es indispensable que las personas adultas mayores sigan siendo protagonistas de sus vidas, mas asimismo es indispensable que como sociedad valoremos qué hacemos a este respecto. Tanto los estigmas como las contrariedades sociales y comunitarias no son solo responsabilidad de los estados y las instituciones. Acompañarnos, cuidarnos y respetarnos es una forma de vida que podemos seleccionar.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Últimos Cruz Roja Publicados